martes, 23 de septiembre de 2014

MOOCs: Aquí y ahora

Que los MOOCs han supuesto una revolución en los paradigmas educativos y en el panorama del aprendizaje es indudable. Si además los encuadramos en las políticas de empleo, nos encontramos con que el Consejo Europeo de Lisboa en el año 2000 estableció que “el aprendizaje a lo largo de la vida es un componente básico del modelo social europeo y una prioridad fundamental de la Estrategia Europea de Empleo”.

Queda demostrado entonces su valor para contribuir a ese aprendizaje a lo largo de la vida, donde nosotros mismos somos responsables de los atajos que queremos tomar y de lo lejos que queremos llegar.

¿Qué son los MOOCs? Veamos el siguiente vídeo donde he querido hacer una breve aproximación a estos cursos masivos:


video

Más allá de volver reincidir sobre análisis y descripciones de las características de los MOOCs y de sus ventajas e inconvenientes, me gustaría en este post hacer referencia a dos noticias recientes que afectan al futuro de estos cursos masivos. 

Por un parte, recientemente el grupo de MIT del Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencias de la Computación
 ha publicado un estudio en el que analiza los factores que pueden contribuir a diseñar una formación eLearning más eficiente, lo que afecta directamente al diseño de los MOOCs. Podemos resumir que los factores más influyentes son los siguientes:
  • Los vídeos son más efectivos que las presentaciones planas.
  • A partir de los 6 minutos empieza a decaer la atención de alumnos en los vídeos.
  • Cuanto mayor es el dinamismo visual de la presentación de los contenidos, mayor es la atención de los alumnos.
  • El ritmo del orador y/o audio debe ser fluido, enfático y entusiasta, pero se deben programar pausas para remarcar ideas o cambios de aspectos, dando tiempo a que el alumno vaya asimilando los conceptos.
  • Los escenarios más informales causan mayor impacto que los escenarios que se asemejan a entornos formales de trabajo.
Estos elementos parecen dejar claro que el tiempo de las presentaciones planas ha quedado atrás, y que el alumno de hoy demanda interactividad, lo cual se traduce no sólo en unos formatos pedagógicos más visuales y prácticos, sino también en la incorporación del audio como elemento fundamental para una mayor eficacia en la fijación de los contenidos.

El alumno MOOC rehuye del aprendizaje tradicional y de las viejas fórmulas que organizan el conocimiento en torno a la lectura. El alumno MOOC quiere construir su entorno de aprendizaje mediante la visualización y la audición. El alumno MOOC quiere un entorno virtual lo más parecido posible a una clase presencial individualizada donde hay una persona que le habla a él.

Pero por otra parte, la segunda noticia nos deja más intranquilos (o a mí, por lo menos) respecto a la viabilidad de este sistema abierto y masivo de aprendizaje. El caso es que la gratuidad de los MOOC empieza a peligrar. El sistema por el que se crean estos cursos gratuitos no parece ni rentable ni sostenible, lo que ha reabierto el debate de la vinculación entre el compromiso del alumno con la formación y el pago de la misma.

Esta postura es defendida por algunos de los profesores de Stanford, que son los mayores contribuidores a los cursos MOOCs de las plataformas Coursera y Audacity.

Como hemos visto en la imagen anterior, los MOOCs se nutren de fondos de Universidades, de aportaciones de Fundaciones, de capital riesgo, etc... Si este capital es insuficiente, quizás la alternativa será buscar nuevas fuentes de ingresos. Por ejemplo, y como bien se comentaba en un grupo de discusión de Linkedin, se podría optar por incluir publicidad en los cursos, como ya se hace en muchos servicios freemium de negocios mundialmente conocidos.

media naranjaPero el discurso de los profesionales de Standford también pasa por la siguiente premisa, que algunos no compartimos ni tenemos tan clara: la formación de pago facilita una mayor implicación del alumno y consigue unas mayores tasas de finalización del curso, además de disminuir el número de inscritos en la misma.

Pero... ¿mayor porcentaje de finalización del curso significa una mayor eficacia y calidad de la formación impartida? ¿Acabo el curso por qué me está permitiendo obtener nuevos conocimientos o habilidades, o por qué ya lo he pagado?.

Como digo, el debate vuelve con fuerza, si bien es cierto que nunca se ha cerrado.


jueves, 26 de junio de 2014

Redes sociales...más que una moda

En algún momento, alguien dijo que esto de las redes sociales no era más que una moda pasajera. 

Evidentemente, se equivocó. No sólo no son una moda, sino que sobra decir que el tiempo ha demostrado que llegaron, vieron y triunfaron. Han venido para quedarse. Han modificado nuestros hábitos, hasta el punto de que quien no tiene perfil en las redes sociales, parece que no existe.

Sin embargo, ahora se plantea la pregunta obvia: después de este despliegue de redes, del estrés de tener que estar en todas con nuestros perfiles actualizados, ¿estamos por qué queremos o por qué el miedo a no estar es más fuerte que la satisfacción producida al estar en todas? ¿Obligación o necesidad?

Creo que es el momento de reflexionar si estamos perdiendo el objetivo de nuestra presencia en las redes: crear comunidad, compartir, colaborar. Debemos pensar ahora que imagen de marca personal estamos creando en ellas, si estamos dejando nuestra huella digital o estamos por estar, o lo que es más infructuoso, estamos para mirar lo que hacen y dicen los demás.

Mientras reflexionamos sobre ello, os dejo aquí una presentación que realicé hace tiempo sobre las redes sociales:

domingo, 8 de junio de 2014

Del learning by doing al learning by gamming

¿Cómo ha ido evolucionando la formación eLearning hasta llegar al momento actual de explosión de la gamificación en la formación virtual?


La educación comenzó siendo un modelo de transmisión de conocimiento donde el maestro desplegaba toda su sabiduría y los pupilos recogían aquello que podían. No era fácil seguir a Aristóteles por los jardines ni sentarse en las mañanas frías a escuchar el discurso magistral del catedrático. El epicentro del aprendizaje era el docente. Pero así comenzó también el eLearning, plataformas que ofrecían al alumno contenidos en formato pdf (en el mejor de los casos) sin más opción que la lectura de este material. Y así realicé yo mi primer curso de teleformación por el año 2006. Pensé “que maravilla, poder formarme cuando puedo,compaginándolo con mis horarios de trabajo, sin moverme de casa”. 

Pero la formación, para que sea efectiva y duradera, debe ser interiorizada y promover el cambio de actitudes y de hábitos. Aquello que sólo se escucha o se lee o se memoriza no resistirá más barrera temporal que la necesaria para dar respuesta a un hecho puntual: un examen, un problema en el trabajo. 

Por ello la formación evolucionó hacia el Learning by doing, metodologías prácticas basadas en permitir al alumno “hacer”, dejando margen a la prueba y el error, que incitaban a los alumnos a indagar, resolver problemas y hallar respuestas. En la formación virtual aparecieron las simulaciones, permitiendo la práctica de una actividad o tarea en entornos virtuales prácticamente iguales a cómo se dan en la realidad. Esta formación se focaliza ya no sólo en el “saber” sino en el “saber hacer”. La consecuencia fue un giro en el actor principal de los entornos de aprendizaje, pasando de ser el docente a ser el alumno. Ahora era el alumno quien tenía los mandos para dirigir su formación, para interaccionar con los contenidos. Esta formación ya estaba orientada al desarrollo de habilidades y competencias. 

Bajo estas premisas fui realizando mis cursos de Photoshop; de MsProject; algunos cursos de idiomas y de ofimática; de habilidades personales, donde me enfrentaba a situaciones que pueden darse en un contexto laboral o personal y debía elegir cómo actuar. Conseguí un aprendizaje sólido pero en algunos momentos la metodología del curso se hizo algo tediosa. Me pregunté: ¿pueden la formación, el aprendizaje y la diversión ir de la mano? ¿se pueden diseñar cursos y experiencias formativas que consigan los objetivos didácticos pero a la vez se desarrollen en unas condiciones que motiven al alumno a seguir avanzando en el aprendizaje? ¿puede alguien tomar como reto el seguir aprendiendo? 

Llegados a este punto no podemos pasar por alto otro de los elementos claves para el aprendizaje y el cambio de conductas: la predisposición del alumno. Uno de los grandes problemas que ha tenido siempre la formación es que se percibe como una obligación, sobre todo por parte de los adultos. Los procesos formativos de afrontan desde la resistencia y cierta apatía, unido a la impaciencia por aprender rápido y terminar el trámite, máxime cuando esta formación debe realizarse dentro de los planes de formación organizacionales y fuera de horario de trabajo. Para complicar más el asunto, el eLearning añade a estos componentes la “soledad del alumno” (falso mito que se mantiene de la formación eLearning, como bien comenté en un post anterior).

Es en el año 2008 donde empieza a germinar el término gamificación, para a partir del 2010 extenderse y generalizarse las metodologías del juego aplicadas a la formación. Se trata de conseguir un aprendizaje más efectivo y duradero a través de un aumento de la motivación del alumno por la formación que está realizando. Los diseños metodológicos parten del hecho constatado de que si los niños aprenden jugando, los patrones de aprendizaje pueden ser replicados para los adultos. 

La gamificación o ludificación está presente ya en los MOOC, pudiendo conseguir el alumno un badge al finalizar el curso. Incluso más retador: al ir avanzado en los contenido e ir entregando y superando tareas, va alcanzado distintivos que se almacenan en su perfil, incluso que pueden mostrarse en redes como Linkedin. La nueva versión de Moodle también incluye ya la posibilidad de incorporar un sistema de emblemas en los cursos. 

Es evidente que este sistema de premios ya sitúa al alumno en una actitud activa y comprometida con la formación que está realizando, ya que su esfuerzo va a tener una recompensa tangible, a la vez que es consciente del grado en que va cumpliendo los objetivos didácticos con la obtención de las diferentes insignias al superar los niveles en los que se ha secuenciado el proceso formativo. 

Pero la ludificación en la formación eLearning no sólo se ha implantado a través de estos badgets, su recorrido es mucho más amplio. Por ejemplo, a través de diseños instruccionales y metodologías que se originan desde una concepción que combina el binomio juego-aprendizaje, olvidándose el alumno que se halla inmerso en un proceso formativo. Aquí no puedo menos que nombrar el curso que me encuentro realizando ahora mismo de “Second Life para educadores”. El curso está destinado a conocer esta plataforma de realidad virtual para poder utilizarla en procesos formativos, pero evidentemente a mí se me olvida que estoy realizando una formación en el momento en que mi avatar cobra vida propia y ocupa un espacio en los mundos de Second Life. 

No quiero dejar tampoco de nombrar otro excepcional curso que estoy realizando a la par que el anterior: "niños y niñ@s en el eTIC", por gentileza de la Fundación Esplai. Las dos últimas prácticas que hemos realizado han sido la encarnación de la gamificación en la formación: 
  •  Utilizando una herramienta wiki, crear un cuento colaborativo, donde cada alumno debía continuar la historia donde lo había dejado el anterior compañero. 
  •  Aprender a utilizar un programa de dibujo para niños, Tux Paint, teniendo que diseñar una postal creativa para un compañero del curso y enviándosela. 
Estoy deseosa no sólo de seguir avanzado con estos cursos, sino de ver cuál es el siguiente paso de la gamificación en los entornos virtuales de aprendizaje.

jueves, 6 de febrero de 2014

¿Qué es un LMS?

Acaba de comenzar el 2014, y las estadísticas plantean un escenario positivo para la formación eLearning. La demanda de la formación online no para de crecer, tanto por parte de las empresas como por parte de los alumnos. Las empresas se decantan por esta formación como medio para ahorrar costes, los alumnos como vía para compatibilizar sus horarios profesionales y formación.

A modo de resumen gráfico, comparto aquí la infografía publicada por Alfredo Vela en su blog (que por cierto, no puedo dejar pasar la ocasión de recomendar)10 estadísticas sobre elearning para 2014.

Ahora bien, si somos una organización y en nuestro plan estratégico del año 2014 hemos marcado como objetivo potenciar la formación de la plantilla mediante un plan de formación interna (diseño y gestión de la formación), y para ello queremos utilizar una plataforma eLearning, ¿cuál es el siguiente paso?.

Elegir la plataforma adecuada es un factor clave para el éxito de la formación. Y la idoneidad de esta plataforma debe partir de un análisis meticuloso de las necesidades de la organización, de sus objetivos y de sus capacidades técnicas. No hay soluciones universales, el mercado ofrece ahora mismo infinidad de posibilidades, tanto gratuitas como de pago.

La siguiente presentación intenta responder, de manera sencilla y sin entrar en grandes discusiones, a la pregunta de: ¿Qué es un LMS?, ¿para qué sirve?, ¿qué ventajas tiene?.

Espero que sirva para aclarar algunas dudas.

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